miercuri, 14 martie 2012

¿donde estará mi alma?

Bajo el subsuelo me quedé, sentada, escondida del mundo y de las miradas ajenas, lloré, lloré como nunca lo había hecho, y grité como si se me fueran los pulmones en ello.
Pasado este tiempo, sin piernas, sin miradas, sin lágrimas y sin pulmones, me dí cuenta de un echo que me asombró: me había quedado también sin alma, y al quedarme sin ella, perdí mi vida. Mi pasado, mi presente y mi futuro se esfumaron en cada lágrima, en cada mal pensamiento, en cada grito desecho. Pues cada lágrima me había hecho hundirme un poco más, cada mal pensamiento me alejó más de la vida, y cada grito me partió más en dos.
Ya no encuentro mi mitad, ¿donde estará? soy una persona sin alma, sin vida, y sin ningún tipo de futuro. ¿Merezco la pena seguir en este mundo? mis lágrimas, mis penas, ya no valen nada, se han convertido en un rasgo más de mi carácter, ahora soy la típica niñata borde, a la que la gente añade el calificativo de prepotente, sin ni siquiera conocerme y sin saber que no hay nada más lejos de la realidad, ni nada que me defina menos. Me he quedado sin sueños, sin salida al final del túnel.
No la hay. Creedme, ya no hay salida para mi.
No hay salvación, mi alma ya esta condenada.